Lo que tenes que saber y más (28/12/2020)

DAILY

RIESGO PAÍS (23/12/2020) 1362

Información Relevante

TELECOM ARGENTINA S.A.. INFORMACION JUDICIAL – TELECOM ARGENTINA S.A. – INFORMA NOTIFICACIÓN DE RESOLUCIÓN
https://aif2.cnv.gov.ar/Presentations/publicview/E4B29D17-4E9C-4AEC-AD76-30DA7DD082F5

CRESUD SACIF Y A.
INFORMACIÓN SOCIETARIA – HR ACUERDO VENTA A BRASILAGRO 231220
https://aif2.cnv.gov.ar/Presentations/publicview/B2EEA29A-F80E-4867-81B8-41160060A4EA

EMPRESA DISTRIBUIDORA Y COMERCIALIZADORA NORTE SA. INFORMACIÓN FINANCIERA – ACUERDO MARCO
https://aif2.cnv.gov.ar/Presentations/publicview/F541693A-02E0-4DE2-9DD9-38F45A7D9F75

CENTRAL PUERTO. OTRA INFORMACIÓN DEL ADMINSITRADO – REF.: CENTRAL PUERTO S.A. – PAGO PARCIAL Y REFINANCIACIÓN DE DEUDA BAJO LOS TÉRMINOS DE LA COMUNICACIÓN “A” 7106 DEL BCRA.
https://aif2.cnv.gov.ar/Presentations/publicview/CFE50070-5213-424D-ADFB-83C0B8D06A6B

MOLINOS RÍO DE LA PLATA S.A.. OTRA INFORMACIÓN DEL ADMINSITRADO – OPERACIONES PARTES RELACIONADAS
https://aif2.cnv.gov.ar/Presentations/publicview/00D9DB82-28D4-4EF4-8361-E3170C06876A

Gobierno Nacional S30D0
Aviso de pago de LETES $ – Vto. 30.12.2020
https://www.bolsar.com/Downloads.aspx?Id=379903


Últimos Informes de BMB

LOCAL
(AMBITO) Dólar: sostienen que debe bajar más la brecha para no «comerse» el superávit
Señalan que los niveles actuales incentivan el adelanto de importaciones. Además, dicen, el BCRA no debería haber menguado ritmo de depreciación. Si bien diciembre no ha traído grandes sobresaltos cambiarios, más allá del rebote que se observó en el blue el miércoles, analistas privados continúan señalando que la brecha entre el contado con “liqui” y el mayorista (actualmente en niveles de 68%) sigue amenazando con esfumar por completo el superávit comercial. Además, hay quienes advierten que el Banco Central debería aprovechar este período de pax cambiaria para permitir una mayor apreciación del dólar. “La tendencia de la balanza comercial marcó un quiebre desde septiembre, cuando la dinámica cambiaria comenzó a pesar fuertemente sobre el comercio exterior. Hacia adelante, el equipo económico deberá evitar que la brecha y las expectativas de devaluación continúen erosionando el superávit comercial”, consignó un informe de Grupo SBS, tras conocerse que los intercambios de Argentina con el mundo marcaron un resultado positivo para la balanza de u$s271 millones en noviembre, un 89% menor que el mismo mes de 2019. “A pesar de que la brecha ha disminuido desde los máximos de octubre, aún se mantiene en niveles elevados, brindando incentivos a importadores y desincentivos a exportadores, algo que el balance cambiario del BCRA ya venía mostrando en base caja”, indicó el documento de la sociedad de Bolsa. Como dato positivo, desde SBS remarcaron: “No obstante, el balance de bienes marcó un superávit de u$s450 millones en noviembre, mejorando con respecto a los meses previos”. En línea con esta visión, desde la consultora LCG destacaron: “No esperamos una marcada mejora en el balance comercial mientras la brecha continúe en los niveles actuales, generando incentivos para adelantar importaciones y protegerse ante posibles aumentos del tipo de cambio”. En tanto, el economista Norberto Sosa, del broker Invertir En Bolsa, explicó en un informe audiovisual reciente que “es muy peligrosa la estrategia de no aprovechar este momento para seguir corrigiendo el tipo de cambio oficial. La depreciación anualizada estaba en 44% hasta hace unas semanas y ahora en 40%”. No obstante, reconoció que con el ritmo de devaluación administrada actual y un CCL estable el “Gobierno ha logrado una reducción de la brecha que genera un clima de tranquilidad financiera”, pero advirtió que “no queda claro si se plasma en mejor clima de inversión extranjera y nivel de actividad”. Por su parte, desde Consultatio también consideraron que el Gobierno debería haber permitido una mayor valoración del dólar oficial frente al peso: “Llama la atención cómo se disminuyó el ritmo de devaluación en las últimas semanas. Podría haberse aprovechado para, junto con la baja del contado con liquidación, seguir bajando la brecha”, consignaron. Días atrás, Francisco Mattig, de Consultatio, había mencionado en redes que si la brecha llega en los niveles actuales a febrero, se observará el gap más alto para el segundo mes del año desde 1984. Más allá de estos señalamientos, las autoridades económicas tienen varios motivos para considerar que diciembre ha sido un mes de estabilización. La autoridad monetaria ha comprado dólares en 12 de los 15 días hábiles y acumula un resultado neto positivo por sus participaciones en torno a los u$s400 millones. De esta forma, diciembre será el primer mes de todo el segundo semestre en el que el BCRA finalice como comprador, tras haber registrado saldos negativos en julio (-u$s568 millones), agosto (-u$s1.279), septiembre (-u$s1.618 millones), octubre (-u$s1.091 millones) y noviembre (-u$s327 millones). El efecto cascada muestra un robustecimiento de las reservas brutas del Central, que se ubican actualmente en u$s39.216 millones, lo que implica un crecimiento de u$s564 millones respecto de lo observado hasta el 30 de noviembre. Un dato no menor es que, en lo que va del mes, el oro (metal precioso con el que cuenta el BCRA) mejoró su cotización 5,8% y hubo una leve alza en los depósitos privados en dólares. Esto último, posiblemente se deba a que algunos ahorristas busquen que la foto fiscal al 31 de diciembre los muestre con posiciones en el país. Más allá de estas mejoras, la situación de las reservas netas continúa siendo delicada. Según estimaciones de Invertir en Bolsa, las mismas se ubican en u$s4.586 millones, aunque si se depura el oro y los Derechos Especiales de Giro del FMI se haya una liquidez negativa en torno a los -u$s752 millones. Cabe señalar que en 2021 el país debería afrontar vencimientos de deuda equivalentes a u$s10.494 millones, aunque se descuenta que el Gobierno buscará postergar los montos correspondientes al FMI, que representan casi la mitad del total.

(AMBITO) Ganancias: baja al 25% en 2021 para empresas
Es para firmas que inician su ejercicio desde el 1 de enero. Se debe a que termina el plazo de suspensión establecido por la Ley de Solidaridad. No afecta a la recaudación del año próximo y se espera que se cambie en una nueva reforma. A partir del 1 de enero próximo las empresas que inicien sus ejercicios desde esa fecha van a empezar a tributar una alícuota del Impuesto a las Ganancias del 25% debido a que volverá a regir el cronograma de reducción aprobado por el Congreso en la Reforma Tributaria del 2017. La rebaja no va a tener un impacto en la recaudación del 2021, debido a que las empresas tendrán que tributar con la tasa vigente en 2020, es decir, la del 30%, de modo que su efecto se podría sentir recién en 2022. A valores de hoy, 5 puntos de ingresos del Impuesto a las Ganancias serían unos $72.000 millones. En diciembre de 2017 el Congreso aprobó la ley 27.430 de Reforma Tributaria, que establecía un cronograma de reducción de rebaja de la alícuota del tributo. Era una de las medidas prometidas por el entonces gobierno de Mauricio Macri a los empresarios. La modificación fue pensada por el exministro de Hacienda Nicolás Dujovne. El proyecto recibió cuestionamientos tanto por derecha (los economistas liberales la tildaron de tibia) como por izquierda (los heterodoxos consideraban que era un beneficio a las grandes empresas). Ese cronograma redujo en un primera etapa la alícuota al 30%. La siguiente etapa era para este año. Luego Macri perdió las elecciones y el Congreso aprobó por pedido del gobierno de Alberto Fernández la ley de Solidaridad y Reactivación Productiva que suspendió la agenda. Martín Caranta, socio del estudio Lisicki, Litvin y Asociados, explicó a Ámbito, que la reducción de la alícuota beneficiará a las empresas que inicien balances a partir del 1 de enero en adelante. “El artículo 48 de la Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva quedó redactado de una manera muy intrincada. Quedó escrito de una manera poco feliz”, comentó Caranta. El analista señaló que “con la Ley 27.541 se dispuso para las sociedades que los ejercicios que inician a partir del 1 de enero de 2021 tendrán la alícuota del 25% en el Impuesto a las Ganancias” y recuerda que “la redacción es pésima, pero así lo reconocieron las autoridades”.
Cambios
Caranta precisó que el proyecto original que había mandado el ministro Martín Guzmán disponía suspender la reducción de la alícuota hasta los ejercicios que inicien el 31 de diciembre del 2020. Pero el Congreso lo modificó al disponer que entre en vigencia para los ejercicios fiscales que comienzan desde el 1 de enero de 2021. Dicho de otro modo, si una empresa inicia su ejercicio en diciembre de 2020 la alícuota del 2021 que deberá pagar seguirá siendo del 30%, pero si otra empresa comienza su ejercicio en enero de 2021, la alícuota que le corresponderá por ese año es del 25%. Aún así, Caranta consideró que es poco probable que la rebaja se mantenga. “Creo que esto lo van a cambiar”, señaló el asesor tributario. Ahora el Gobierno tiene pensado mandar al Congreso una nueva reforma fiscal que se supone que irá en el sentido inverso de lo que marcaba los cambios del gobierno de Mauricio Macri, y se estima que en ese marco, se podrían “corregir” este tipo de desfases. El mismo tratamiento tiene la alícuota del Impuesto a las Ganancias para las utilidades distribuidas por los socios de las empresas, cuya alícuota va subiendo del 7% al 13%. Desde el primer día del año próximo tendrá que pagar la alícuota más alta.

(AMBITO) Agro: liquidación de divisas de diciembre sería menor a u$s1.000 millones
De confirmarse las proyecciones, se traduciría en un acumulado anual por debajo de los u$s20.000 millones. Así, mostraría una caída interanual superior al 15%. La próxima semana se conocerá oficialmente la liquidación de divisas del agro durante 2020 y las noticias no son para nada positivas. Según las proyecciones a las que accedió Ámbito, diciembre cerraría con un ingreso de dólares menor a los u$s1.000 millones lo que se traduciría en un acumulado anual por debajo de los u$s20.000 millones, mostrando de esta manera una caída interanual superior al 15%. Según explican desde la agroindustria, la huelga en los puertos cerealeros de todo el país se convirtió en golpe de gracia para la liquidación de divisas de este 2020 que ya venía en franco retroceso. Desde hace más de 15 días no se cargan buques, demorando de esta manera el ingreso de dólares provenientes de la cosecha de trigo. Pero eso no es todo, ya que este año estuvo caracterizado por un denominador común: la comercialización de soja de la campaña 2019/20 se desarrolló por debajo de años anteriores. Incluso a la fecha quedan aún en los silos de los productores alrededor de 12,6 millones de toneladas sin venderse. Atento a esta situación el Gobierno dispuso en octubre pasado una rebaja temporal y escalonada de las retenciones a la soja. En octubre tributaron 30%, en noviembre 31,5% y en diciembre 32%, para finalmente en enero volver al 33%. Una medida que finalmente no logró el impacto esperado porque no aceleró el ingreso de dólares del campo y mucho menos tentó a los productores a vender soja de la campaña pasada. En aquel momento el Gobierno esperaba que el campo liquidará al menos u$s5.000 millones en el último tramo del año y la cifra total del trimestre habría anotado poco más de u$s3.400 millones. Al mismo tiempo, en octubre pasado también se restableció el diferencial, con baja de dos puntos en la alícuota exportadora, para los productores con mayor valor agregado del complejo sojero, es decir harina y subproductos. Justamente esa medida es que la que venía solicitando la industria aceitera que durante todo el año mantuvo una capacidad ociosa en torno al 50%. La primarización de las exportaciones del campo fue otra mala noticia con la que tuvo que convivir el Gobierno durante el 2020, ya que, durante la gestión de Mauricio Macri, ese diferencial había sido eliminado. En un contexto económicamente complejo a partir de la caída de la actividad producto de la pandemia de coronavirus, el normal ingreso de los dólares del campo, prácticamente el único sector que hoy otorga divisas genuinas a la Argentina. Por eso semanas atrás, en una resolución publicada en el Boletín Oficial dispuso que tanto empresas cerealeras como frigoríficos deben cumplir con los plazos establecidos para la liquidación de divisas, caso contrario serán dados de baja del Registro Único de Operadores d la Cadena Agroindustrial (RUCA). De esta manera, de la mano de un mayor control el Gobierno busca que se normalice el ingreso de dólares del campo. A su vez, la mirada también está puesta en los productores agropecuarios que a pesar de la baja de retenciones y la suba de los precios internacionales continúan reteniendo grano en los silos a la espera de una posible devaluación. A partir de este escenario, la semana pasada el Banco Nación dispuso suspender de manera temporal el otorgamiento de créditos a tasa subsidiada a los productores de soja y trigo. Lo cierto es que mucho antes y a partir de la Comunicación A 7140 la entidad había dispuesto que estos créditos pueden ser otorgados únicamente a productores que hayan vendido a la fecha de la solicitud el 95% de su cosecha de soja y trigo. En concreto el Banco Nación, busca dirigir la financiación a tasa subsidiada a aquellos productores que realmente lo necesitan. Finalmente, y de cara al próximo año, las proyecciones de ingreso de dólares del campo son más que alentadoras teniendo en cuenta las subas internacionales de los commodities, la economía local recibiría al menos u$s31.000 millones.

(AMBITO) Club de París: una nueva prórroga es la hipótesis de trabajo para el 2021
Recién a partir de abril o mayo la Argentina podría abrir negociaciones con el organismo europeo, en default desde junio pasado. En silencio, pero con atención extrema, el único sector del mundo financiero internacional donde el país se mantiene aún en default, mira con detenimiento la marcha de las negociaciones con el Fondo Monetario. Se trata del Club de París, con el que el organismo mantiene una situación de irregularidad desde junio de este año, y que espera con cada vez menos paciencia el desenlace de las negociaciones con la gente que dirige Kristalina Georgieva para comenzar a resolver la situación con la Argentina. Siguiendo los tiempos que se imponen con la velocidad de las discusiones con el FMI, recién desde abril o mayo el país estaría en condiciones de abrir las negociaciones con este otro organismo, con lo cual se corre el riesgo de caer en la necesidad de pedir una nueva prórroga para no liquidar vencimientos en tiempo y forma. Se extendería así el default a un plazo récord con el que se considera el organismo financiero internacional más prestigioso a nivel mundial. El problema es que la espera, manteniendo el default, hace que el riesgo-país se sostenga no menos de 200/ 300 puntos por arriba de lo que podría esperarse, y que cualquier crédito, tanto público como privado, se encarezca y se mantenga en dos dígitos. Así, mantener el saldo impago es una herida abierta para las posibilidades de obtener financiamiento de bancos europeos para las empresas de ese bloque, o argentinas, que quieran invertir en el país con fondos de ese origen. Más por los antecedentes de Argentina como incumplidor compulsivo para los cánones europeos. El default que se sostiene desde el viernes 5 de junio de 2020 es un caso inédito (por lo negativo) en la breve historia moderna del país con la entidad; y luego de haber dejado de pagar los compromisos en 2001 tras la declaración de default generalizado de Adolfo Rodríguez Saá del 22 de diciembre de ese año. Finalmente, y bajo la gestión del entonces ministro de Economía Axel Kicillof, el país regularizó en mayo de 2014 la relación con la negociación de un nuevo y ambicioso plan de pagos. En aquellos días, Argentina soñaba con volver a los mercados internacionales, y buscaba una alternativa cerrando el default directo con este grupo de países. Sin embargo, en mayo de 2019 volvió a incumplir, ya con el Mauricio Macri en el poder, al no liquidar la totalidad de un vencimiento a la espera de mejores vientos financieros en 2019. Estos nunca llegaron, y finalmente el Gobierno de Alberto Fernández con Martín Guzmán como ministro de Economía oficializaron la situación el 5 de mayo de este año. Ese día Argentina el país directamente dejó vencer la anteúltima cuota; y, un mes después (pasados los 30 días hábiles reglamentarios) se oficializó el default. Se deberían haber girado unos u$s2.102 millones, correspondientes al pago final del acuerdo que había negociado Kicillof como ministro de Cristina de Kirchner, cerrando, en ese momento, el penúltimo foco de deuda impago que mantenía el país desde fines de 2001. Sólo restaba terminar con el juicio con los fondos buitre, que recién se cerró en abril de 2016 con Prat Gay como ministro. El organismo ya sabía desde febrero de este año que Argentina no cumpliría con el compromiso. El 5 de ese mes Guzmán declaró desde Roma, con el papa Francisco y la titular del FMI como testigos directos, que “la Argentina pagará tasas de interés del 9% de la deuda de 2020 a 2021 con el Club de París, y eso no sólo es insostenible, sino que también marca un anclaje muy importante para el resto de la reestructuración. Definitivamente, no es pari passu lo que estamos tratando de hacer; entendemos las complejidades del Club de París, pero si vamos a hacer las cosas bien, también necesitamos cooperación”. Guzmán se quejaba ese día abiertamente por las condiciones del acuerdo que había negociado Kicillof en mayo de 2014, cuando por una deuda de unos u$s9.700 millones, el Club de París le aplicaba una tasa de interés de 9% para el nuevo plan de pagos, un nivel considerado muy elevado contra el 4% de promedio para créditos de países emergentes en aquellos tiempos. Esa tasa de interés se aplicó en realidad desde mayo de 2019. Decidió en su momento Macri, con Nicolás Dujovne como ministro, no pagar aquel vencimiento, y ahorrar unos u$s1.900 millones, dinero clave para sostener el plan cambiario en momentos de corridas.

(INFOBAE) La emisión del BCRA para asistir al Tesoro supera los 2 billones de pesos en el añoLos giros efectuados en diciembre alcanzan los $255.000 millones para afrontar el déficit del cierre del 2020. El Banco Central afronta un diciembre muy activo, en el que está consiguiendo recomponer reservas internacionales, pero en el que también está emitiendo muchos pesos para cubrir los compromisos del Gobierno nacional. La entidad que preside Miguel Ángel Pesce lleva girados al Tesoro nacional unos $254.982 millones en lo que va del mes, lisa y llana emisión monetaria, con lo cual elevó a $2.014.702 millones ($2,01 billones) la asistencia financiera neta en el 2020. El BCRA giró pesos al Tesoro en concepto de Adelantos Transitorios ($407.720 millones en el año), que constituyen un préstamo a tasa cero, y Transferencia de Utilidades ($1.606.982 millones) por ganancias ficticias, producto de la devaluación del peso, que incrementa el valor de sus reservas internacionales. Para entender la magnitud de este monto, implica unos USD 24.000 millones al tipo de cambio mayorista presente ($83,63) o unos USD 28.000 millones a un tipo de cambio promedio del año (unos $70), es decir entre el 7 y el 8 por ciento del PBI. También es un monto equivalente al déficit fiscal observado este año, prácticamente financiado con esta emisión, debido a las restricciones al crédito y la recesión en el marco de la pandemia. Para evitar un impulso mayor sobre la inflación, el BCRA también activó este mes los mecanismos de absorción de esta “montaña” de pesos, es decir, la emisión de deuda propia, a través de los Pases Pasivos, que son colocaciones a un día efectuadas a bancos, con una tasa del 33% anual. Los Pases pasivos, junto con las Letras de Liquidez (Leliq, a 28 días y con una tasa del 38%), son los bonos de deuda que emite el BCRA para esterilizar la emisión.
Solo en diciembre, el BCRA giró al Tesoro unos $255.000 millones, el equivalente a un 10% de la Base Monetaria
El stock de Pases alcanzó el 22 de diciembre pasado un récord de $1.211.044 millones ($1,21 billón), mientras que el stock de Leliq sumaba unos $1.558.761 millones ($1,56 billón). Entre ambos títulos, el monto adeudado a bancos por el BCRA asciende a unos $2.769.805 millones ($2,77 billones), unos USD 33.227 millones al tipo de cambio oficial. Estos casi $2,8 billones de deuda “cuasi fiscal” superan holgadamente a la Base Monetaria (circulante, cheques cancelatorios y depósitos de bancos en cuentas del Central), por unos $2,4 billones, que es la cantidad de dinero con la que hoy funciona la economía. Por esta deuda, el Central deberá pagar en 2021 cerca de un billón de pesos por intereses (unos $400.000 millones por Pases y otros $600.000 millones por Leliq). Estos pesos no son ganancia directa para los bancos, pues las entidades remuneran con estos fondos las colocaciones a plazo fijo que toman de los ahorristas. En 2021 el BCRA deberá pagar un billón de pesos por la deuda emitida a través de Leliq y Pases
En un 2021 que tendrá elecciones legislativas en octubre, “existirá la tentación gubernamental de gastar más, sin reducir tanto el déficit, pero tendrá restricciones en el financiamiento. El alto riesgo país es un indicio claro de las dificultades para endeudarse, y también habrá limitación recurriendo a la emisión monetaria, debido a una posible aceleración inflacionaria”, indicó el economista Jorge Day, del IERAL de la Fundación Mediterránea. “Una duda en el plano local está en el control inflacionario. Los pronósticos apuntan a una inflación cercana al 50% anual, y es difícil pensar que no haya medidas para controlarla, aun siendo heterodoxas. Una posible acción sería moderar los aumentos en el dólar oficial, rezagándose con respecto a la inflación, imponiendo controles aun más severos sobre las importaciones y la cuenta capital del balance de pagos. Este tipo de política desalentaría las exportaciones”, agregó Jorge Day.

(INFOBAE) La deuda “invisible”: el Gobierno deja para 2021 pagos atrasados por casi $300.000 millonesSe trata de la llamada “deuda flotante”, que son obligaciones pendientes con proveedores, provincias y municipios. El déficit fiscal de este año terminaría en torno del 9% del PBI.
La ejecución del gasto público de este año, que experimentó un fuerte aumento por las medidas que tomó el Gobierno en el marco de la pandemia, dejará hacia fin de año una cuenta pendiente a pagar de unos $300.000 millones que el Estado nacional adeuda a proveedores, gobiernos provinciales o municipales y fondos fiduciarios, entre otros. Se trata de una deuda “invisible”, que no es tomada en cuenta en las estadísticas de deuda pública del Tesoro pero que los analistas suelen llamar “flotante”. Son cuentas que fueron devengadas (es decir, que existe la orden de pago por parte del Ejecutivo para saldarla) pero cuyo giro de fondos todavía no fue concretado. De acuerdo a datos de la Tesorería General de la Nación a los que Infobae tuvo acceso, hacia noviembre el Estado nacional contaba con una deuda exigible (flotante) de casi $270.000 millones. Por la aceleración del gasto público que se da cada diciembre por cuestiones estacionales (por ejemplo, para el pago de salarios), esos pasivos “invisibles” podrían superar los $300.000 millones cuando termine este año. Hacia noviembre el Estado nacional contaba con una deuda flotante de casi $270.000 millones, un 45% más que en octubre.
En términos generales, los procesos de gestión del gasto del Estado en cuestiones como contrataciones y compras públicas suelen incluir un plazo entre que se genera la obligación del pago y que efectivamente se giran los fondos. La deuda “flotante” refiere a ese paréntesis entre que una obligación de pago fue “confirmada” pero no cancelada. Puede incluir órdenes de pago vencidas o no.

Consecuencias de acumular deuda flotante
Según la OPC, la generación de deuda exigible puede derivar en problemas para la normalidad de los procesos de contrataciones y de compras públicas. Incluso es un problema que suele tomar en cuenta el Fondo Monetario Internacional a la hora de establecer programas de financiamiento. “La acumulación excesiva de pagos atrasados genera consecuencias negativas para las operaciones del gobierno y para el funcionamiento de la economía. En primer lugar, aumenta los costos de provisión del gobierno, en la medida en que los proveedores y contratistas incrementan los precios de referencia que ofrecen al sector público con el fin de mitigar los riesgos y el costo de oportunidad de una eventual demora excesiva en el cobro”, explicó el organismo. “Adicionalmente, lleva al gobierno a obtener condiciones de contratación menos favorables, como fruto de las conductas defensivas de los proveedores para tratar de asegurarse el cobro, y puede desincentivar a proveedores competitivos de participar en concursos y licitaciones públicas”, continuó. El problema de la deuda flotante es algo que suele tomar en cuenta el Fondo Monetario Internacional a la hora de establecer programas de financiamiento.
“Las demoras en los pagos pueden repercutir sobre la liquidez de los proveedores y contratistas, afectar el resto de sus actividades y proyectos, generar presión sobre los mercados de crédito, en la medida que deban recurrir a financiamiento bancario, e incluso llevarlos a retrasar sus pagos de impuestos”, apuntó la OPC. Este tipo de deudas “invisibles” suelen ser tenidas en cuenta por el FMI. El último acuerdo stand-by firmado en 2018 por el Gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario incluyó metas de reducción de pasivos flotantes. “Por sus potenciales impactos sobre la ejecución y efectividad de la política fiscal y sobre la hoja de balance del sector público, el control y la regularización de pagos atrasados son aspectos habitualmente abordados en los programas respaldados por el Fondo Monetario Internacional (FMI). La gran mayoría de los programas aprobados en las últimas décadas incluyeron metas estructurales o criterios cuantitativos asociados a pagos atrasados”, explicó la OPC.


INTERNACIONAL

(INVESTING) Biden, la Covid, la ‘nueva normalidad’ y más: 7 cosas de cara a 2021.
Se supone que la economía mundial se recuperaría bruscamente el próximo año tras conmoción económica ocurrida en 2020, la mayor y más generalizada de la historia moderna. Parece que la distribución de vacunas contra el Covid-19 desterrará el miedo al coronavirus y permitirá un retorno a los patrones prepandemia de trabajo y consumo. Los bancos centrales han prometido mantener firmemente inalterados los tipos de interés, mientras que los gobiernos pretenden mantener el endeudamiento y el gasto en niveles elevados con el fin de garantizar que las partes viables de la economía no se desplomen antes de que la situación sanitaria vuelva a la normalidad. Los mercados siempre miran hacia adelante y el hecho de que los mercados de valores de Estados Unidos y de gran parte del mundo ya están en —o cerca de— máximos históricos sugiere que esa narrativa optimista ya ha sido en gran medida tenida en cuenta a la hora de establecer los precios. ¿Qué sucederá después? He aquí un vistazo a algunos de los eventos y cuestiones que tienen la capacidad de influir en las previsiones y establecer el rumbo de los mercados el próximo año.

1. El efecto Biden
Todo el mundo espera que el nuevo presidente invierta dinero para relanzar la economía tan pronto como tome posesión el 20 de enero. Sin embargo, su capacidad para hacer eso dependerá del resultado de la segunda vuelta de las elecciones que determinarán los dos escaños de Georgia en el Senado el 5 de enero.
A menos que el Partido Demócrata dé la vuelta a estos dos escaños, el Senado permanecerá en manos republicanas durante los próximos dos años, un fuerte traspié para las grandes ambiciones de gasto de los demócratas que ostentan la mayoría en la Cámara de Representantes (basta con ver cómo ha reducido el Senado bajo el liderazgo mayoritario del Partido Republicano el plan inicial de 2,5 billones de dólares de Nancy Pelosi para un estímulo adicional hasta los menos de 900.000 millones de dólares finalmente acordados el domingo).
Con toda probabilidad, si los republicanos mantienen el control del Senado, entonces gran parte de la agenda esperada de Biden será imposible de implementar, ya sea el aumento del gasto en infraestructura o la subida de impuestos sobre los ingresos y las ganancias de capital. Un Senado que hizo la vista gorda ante la ampliación masiva del déficit presupuestario bajo el mando del presidente Trump, incluso antes del desastre del coronavirus, podría redescubrir repentinamente sus inclinaciones fiscalmente conservadoras.
Sin embargo, Biden tendrá muchas oportunidades de influir en la confianza de los mercados de valores a través de la política exterior, en la que el Senado tiene mucho menos apalancamiento. Todo apunta a que tratará de restablecer las relaciones con los aliados tradicionales de Estados Unidos, evitando así el riesgo de una guerra comercial con Europa, pero la verdadera prueba será lo que haga Biden con los aranceles de importación de los productos chinos que va a heredar. Creemos que Biden nos ofrecerá algún tipo de señal sobre esto no mucho después de comenzar su presidencia.

2. ¿Se marchitará la Covid?
El anuncio de una nueva cepa de Covid-19 que es más contagiosa —si no más peligrosa— que la versión original podría lastrar algunos de los mercados de aquí a año nuevo, pero es probable que 2021 comience dando por hecho un escenario de Goldilocks (o “economía de Ricitos de Oro”), un escenario en el que la pandemia se desvanece gracias a la distribución de la vacuna y la llegada de la primavera, pero las autoridades siguen inyectando dinero a la economía, para evitar lo que los banqueros centrales llaman «efectos de cicatrización».
Moderna se unió a Pfizer-BioNTech en la recepción de la Autorización de Uso de Emergencia para su medicamento contra la Covid-19 el viernes, y todas las vacunas candidatas subsiguientes ayudarán a la capacidad de los sistemas sanitarios nacionales a implementar la protección más rápidamente. La idea es que la rápida protección de los más vulnerables dará a los gobiernos una mayor confianza para mantener el resto de la economía más abierta, confiando en una elevada tasa de aceptación entre la población.
Sin embargo, más del 20% de los estadounidenses encuestados por el Instituto Pew a principios de este mes dijeron que probablemente rechazarían la vacuna, un número que podría aumentar significativamente si alguno o todos los medicamentos aprobados comienzan a mostrar efectos secundarios inesperados y negativos. Además, hay que recordar que las mutaciones del virus, de las que es probable que haya varias, pueden dificultar su completa erradicación, incluso aunque todavía no haya señales de que la nueva cepa detectada por los científicos del Reino Unido durante el fin de semana vaya a ser resistente a los fármacos actualmente en desarrollo.

3. El repunte de los viajes, el ocio y los restaurantes
Pero supongamos que el despliegue de la vacuna va según lo planeado, ¿qué tipo de recuperación se puede esperar el próximo año? Todo apunta a un fuerte repunte, pero la industria —tal vez con un ojo puesto en el aumento de las ayudas del erario público— está lejos de ser optimista. Empresas tan diversas como Delta Air Lines (NYSE:DAL) Booking.com y Hilton Hotels evitaron dar orientación alguna en sus últimas actualizaciones trimestrales.
La Asociación Internacional de Viajes Aéreos estima que la industria perderá otros 40.000 millones de dólares el año que viene, además de los 120.000 millones de dólares de este año, y no cree que las cifras de viajes aéreos vuelvan a los niveles de 2019 hasta 2024. Tui (DE:TUIGn), el mayor operador turístico de Europa, dice que 2021 será un «año de transición», y que el tráfico no volverá a los niveles prepandemia hasta 2022.
Los que ostentan el poder sin duda removerán cielo y tierra para asegurarse de que los eventos como los Juegos Olímpicos de Tokio y la Eurocopa de fútbol se lleven a cabo según lo planeado. Y las cifras de Tui indican que la demanda acumulada de vacaciones es inmensa. En el otro extremo de la escala, el negocio de los bares y restaurantes seguramente revivirá en el caso de los propietarios que puedan aplicar una buena higiene. Pero todavía es difícil creer que el circo de ferias, conferencias y otros eventos de networking cuyo objetivo es multiplicar los contactos sociales vaya a recuperar fuelle antes de 2022.

4. El susto de la inflación
Cuidado con el gran susto inflacionario de primavera. Fue entonces cuando los precios del petróleo y los bienes y servicios de consumo discrecional se desplomaron realmente el año pasado, lo que significa que las tasas de inflación, que miden los precios frente a sus niveles del año anterior, han ido dando tumbos al alza.
Sin duda, el Banco Central Europeo y otros ya han indicado que están atentos a lo que sólo debería ser una pequeña irregularidad, dado que la recesión de la pandemia ha dejado enormes brechas de producción en las economías avanzadas que mantendrán una presión inflacionaria real moderada durante algún tiempo. De todos modos, existe el riesgo de que algunas de las cifras principales basten para debilitar la convicción de que los bancos centrales pueden ejecutar una política monetaria ultra-relajada eternamente. Sería sorprendente que los banqueros centrales más agresivos puedan abstenerse de mencionar al menos la posible necesidad de ajustar la política monetaria en algún momento en el futuro, especialmente si los precios de las materias primas industriales como el cobre, el petróleo y el algodón siguen repuntando como lo han hecho las últimas semanas.

5. Guerra antimonopolio por las grandes tecnológicas
2021 será el año en que la guerra antimonopolio de las Grandes Tecnológicas se desate a lo grande. Los reguladores se han dado cuenta de que un puñado de grandes empresas de plataformas —Alphabet, Amazon (NASDAQ:AMZN), Apple (NASDAQ:AAPL), Microsoft (NASDAQ:MSFT) y Facebook— están ejerciendo más control sobre lo que leen, ven y compran los consumidores de lo que es saludable para los individuos y para la sociedad en general.
Su uso de los datos para influir en las decisiones de los usuarios, sus adquisiciones y sus políticas en lo que respecta al contenido de sus redes están siendo sometidos a un escrutinio cada vez más intenso, como demuestra el aluvión de investigaciones y demandas de las últimas semanas por parte de la Comisión Federal de Comercio, el Departamento de Justicia y más de 40 fiscales generales del Estado, por no hablar de la Unión Europea.
Podría decirse que ninguna de las últimas actuaciones parece un golpe decisivo. Las empresas tienen argumentos obviamente contrarios que ya han resistido el escrutinio. Y algunas de las actuaciones podrían ser socavadas por sospechas de motivos partidistas. De todos modos, con tantas autoridades lanzando golpes legales, parece sólo una cuestión de tiempo que uno o más de ellos encajen correctamente.

6. Brexit
Si 2021 tiene muchas papeletas de comenzar a trompicones, se debe en parte a la historia del Brexit, que finalmente tiene que llegar a una resolución el 1 de enero, cuando llega a su fin un período de transición de 11 meses que permitió a ambos lados fingir que el Reino Unido no había salido realmente del bloque.
En el momento de redactar estas líneas, todavía no está claro si llegarán siquiera a un acuerdo político sobre el comercio antes de fin de año. La cuestión de qué sucederá si las normas reglamentarias de ambas partes comienzan a divergir ha sido la cuestión más espinosa, pero el último drama ostensible ha llegado en forma de derechos de pesca.
Ciertamente es demasiado tarde para que los respectivos Parlamentos examinen y ratifiquen un acuerdo global antes del 1 de enero, por lo más probable es que ambos tengan que soportar un período de aplicación de aranceles y cuotas sobre los productos del otro, al menos hasta que se suavice la situación.
Si bien la mayoría de los analistas ven la situación como una en la que todos pierden, pues deprimirá las economías de ambas partes, el Reino Unido tiene mucho más que perder, dado que la UE supone mucho más para el comercio exterior británico que viceversa. Están en juego cientos de miles de millones de dólares de comercio al año, decenas de miles de puestos de trabajo y profundas relaciones políticas y de seguridad a las que es imposible poner un precio. El sentido común debería prevalecer con relativa rapidez, pero el caos de un escenario de Brexit “sin acuerdo” aumenta considerablemente la imprevisibilidad inherente de la situación.

7. Irán
Un área en la que el presidente electo Biden podrá dejar su huella independientemente del Senado es en las relaciones con Irán. Biden ha indicado que quiere volver al Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) aprobado por las Naciones Unidas en 2015, por el que Irán se comprometía a reducir su enriquecimiento de combustible nuclear, eliminar sus reservas de uranio medio enriquecido y reducir drásticamente su capacidad de enriquecimiento.
La retirada de Donald Trump del acuerdo en 2018 fue parte de una política de «presión máxima» que inicialmente paralizó las exportaciones de petróleo de Irán, pero este año ha habido señales de su creciente éxito la hora de sortear las sanciones estadounidenses.
La reinstauración del PAIC allanaría el camino hacia una flexibilización de las sanciones y un aumento mucho mayor de las exportaciones de petróleo iraníes, que siguen estando muy por debajo de sus niveles históricos. Éste en un momento en que el mercado mundial de petróleo todavía no ha subsanado el gran aumento de las reservas de esta primavera, cuando en ocasiones literalmente no había manera de deshacerse del petróleo.
Absorber ese suministro extra podría ser complicado. La OPEP y sus aliados liderados por Rusia seguirán reteniendo 6,5 millones de barriles al día de su capacidad de producción fuera del mercado a partir de enero, y nadie tendrá prisa por ceder cuota de mercado a Irán a un precio que no cubra la mayoría de las necesidades de gasto de los miembros de la OPEP.

(INVESTING) UE dice que Pfizer completará suministro de primeros 200 million de dosis a Europa para septiembre.
La distribución de las 200 millones de dosis iniciales para la Unión Europea de la vacuna contra la COVID-19 desarrollada por Pfizer (NYSE:PFE) y BioNTech será completada para septiembre, dijo un portavoz de la Comisión Europea el lunes. «Está previsto que la distribución de las 200 millones de dosis se complete para septiembre de 2021», dijo el portavoz a Reuters en un comunicado enviado por correo electrónico. Asimismo, agregó que hay conversaciones en marcha para acordar la entrega de 100 millones de dosis adicionales que son optativas bajo el contrato firmado con las dos compañías.

(INVESTING) Los embajadores de los países de la UE dan luz verde al acuerdo del Brexit
Los países de la Unión Europea (UE), a través de sus embajadores en Bruselas, dieron este lunes su aprobación al acuerdo para la relación futura con el Reino Unido tras el Brexit, paso necesario para que el pacto alcanzado en Nochebuena pueda aplicarse parcialmente a partir del 1 de enero. «Luz verde al acuerdo del Brexit: los embajadores han aprobado unánimemente la aplicación provisional del Acuerdo Comercial y de Cooperación entre la UE y el Reino Unido desde el 1 de enero de 2021», anunció en Twitter el portavoz de la presidencia alemana de turno del Consejo de la UE, Sebastian Fischer. La adopción final deberá hacerse por procedimiento escrito antes de las 15.00 horas de mañana (14.00 GMT). Durante el fin de semana las capitales y los expertos de Bruselas han analizado con detenimiento las 1.246 páginas del acuerdo. Una vez se haya formalizado la adopción por escrito, se podrá proceder a la firma del acuerdo de Comercio y Cooperación entre la UE y el Reino Unido. A continuación, se pedirá al Parlamento Europeo que dé luz verde al acuerdo, lo que está previsto que ocurra en la tercera semana de enero, cuando se celebre el primer pleno de 2021. Su papel es el de dar consentimiento, sin posibilidad de hacer enmiendas, pero mantiene su capacidad de vetar la totalidad del pacto. Solo puede decir «sí» o «no». Como último paso por parte de la UE, el Consejo debe adoptar la decisión final sobre la entrada en vigor del acuerdo. Otro trámite pendiente es la traducción del acuerdo a todos los idiomas, que la Comisión espera estén disponibles en los próximos días.

(INVESTING) La aprobación de la vacuna Oxford/AstraZeneca debería ayudar a aliviar restricciones, dice Gove
La aprobación de los reguladores británicos de una vacuna candidata para la COVID-19 desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca (LON:AZN) podría acelerar el levantamiento de las restricciones, dijo el lunes Michael Gove, ministro del Gabinete del Reino Unido. Gove sostuvo que el regulador independiente tiene que evaluar la vacuna, pero que si se aprueba, habría un «aumento significativo» en la vacuna disponible. Reino Unido ya está administrando un producto desarrollado por Pfizer (NYSE:PFE) y BioNTech. «Si obtenemos la autorización para esa vacuna, y el lanzamiento se realiza según el plan, entonces podremos levantar progresivamente algunas de las restricciones, que han hecho la vida tan difícil para muchos», dijo a Sky News.

(INVESTING) Trump firma la ley de estímulo contra la pandemia y evita un cierre del gobierno
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el domingo un paquete de ayuda y gastos para la pandemia por valor de 2,3 billones de dólares que restablecerá las prestaciones por desempleo de millones de estadounidenses y evitará el cierre del gobierno federal, poniendo así fin a una crisis creada por él mismo. Trump, que deja el cargo el 20 de enero después de perder las elecciones de noviembre ante el presidente electo Joe Biden, se retractó de su anterior amenaza de bloquear el proyecto de ley, que fue aprobado por el Congreso la semana pasada después de que sufriera una intensa presión por parte de legisladores tanto republicanos como demócratas. El presidente republicano, que estuvo jugando al golf el domingo y permaneció lejos del público incluso cuando se avecinaba el cierre del gobierno, había exigido que el Congreso cambiase la norma para aumentar el tamaño de los cheques de asistencia personales de 600 dólares a 2.000 dólares. No estaba inmediatamente claro por qué Trump, que se ha negado a reconocer la derrota de Biden, cambió de opinión sobre el paquete de estímulo. Su reticencia había amenazado con añadir más caos en la recta final de su presidencia. Después de firmar el proyecto de ley a puerta cerrada en su club de playa, Trump trató de poner buena cara a su cambio de planes, diciendo que estaba firmando la ley con «un sólido mensaje que deja claro al Congreso que hay artículos ineficientes que deben ser eliminados». «Mucho más dinero está llegando», insistió en un comunicado, aunque no proporcionó nada para respaldar esta promesa.
Y a falta de menos de un mes en el cargo, se espera que Trump consiga poco o ningún cambio de los legisladores. Altos cargos de la Casa Blanca se han mostrado muy reservados sobre el pensamiento de Trump, pero una fuente familiarizada con la situación dijo que algunos asesores le habían instado a ceder. Los demócratas han estado de acuerdo con los pagos de 2.000 dólares, pero muchos republicanos se han opuesto, por lo que es poco probable que la cifra sea revisada al alza mientras Trump esté en el cargo. Muchos economistas coinciden en que la ayuda financiera en el proyecto de ley debería ser más alta para que la economía vuelva a moverse, pero dicen que lo que se necesita con urgencia es el apoyo inmediato a los estadounidenses afectados por las medidas para la contención del coronavirus. Los beneficios por desempleo que se entregan a unos 14 millones de personas a través de programas pandémicos caducaron el sábado, pero se restablecerán ahora tras la marcha atrás de Trump. Además, ese paquete incluye 1,4 billones de dólares en gastos para financiar agencias gubernamentales. Si Trump no hubiese firmado la ley, el martes habría comenzado un cierre parcial del gobierno que habría puesto en riesgo los ingresos de millones de empleados públicos. Los estadounidenses están viviendo unas amargas vacaciones navideñas en medio de una pandemia que se ha cobrado casi 330.000 vidas en el país, con una cifra diaria de muertes que ahora supera repetidamente las 3.000, la más alta desde que comenzó la crisis sanitaria.

 

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